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El día que alguien
lo encontró todo

Safe Stash no empezó con un producto. Empezó con un cajón vacío, un armario abierto y once minutos.

Una caja fuerte le dice a un ladrón exactamente dónde buscar.
Un objeto cotidiano no le dice nada.

Todo lo que hacemos nace de esa frase. La clave no es lo difícil que sea abrir algo, sino que nadie llegue a cogerlo.

El robo

Entraron y salieron en once minutos

Un piso bajo en la costa española. Un martes por la tarde, una ventana entreabierta. Nada llamativo: ni puertas forzadas a patadas, ni desorden, ni cristales rotos. Quien entró sabía exactamente dónde buscar. La balda del armario. El cajón de la mesita. La caja de zapatos al fondo del mueble. Y la pequeña caja fuerte atornillada dentro del armario, que se llevaron entera.

La revelación

Solo dejaron lo que no llamaba la atención

Todos los escondites de aquel piso eran los mismos que usa todo el mundo, y bastaron unos minutos para vaciarlos. Lo que nadie tocó fue la cocina. Los tarros, las latas, la bebida a medio terminar sobre la mesa, los productos de limpieza bajo el fregadero. Nada que mereciera un segundo de atención. Esa fue la lección: una caja fuerte llama la atención; un objeto cotidiano pasa desapercibido.

El primero

Una lata de cola con base de rosca

El primer Safe Stash no fue un producto, sino una solución. Una lata de cola que llevaba dos días sobre la mesa de la cocina: abierta, adaptada con una rosca a mano en un pequeño taller de España y lastrada para que siguiera pareciendo llena al cogerla. Guardó documentos y dinero para emergencias durante dos años, a plena vista, junto al frutero. Invitados, personal de limpieza, familiares: nadie la movió.

Corrió la voz

¿Puedes hacerme uno?

Lo pidieron nuestros amigos. Después, sus amigos. Y luego personas de otros países a las que no conocíamos. Resultó que mucha gente no quería una caja de acero atornillada a la pared. Buscaban un lugar práctico para la llave de repuesto, el dinero de emergencia o el anillo de su abuela, en una casa donde la gente entra y sale.

Hoy

48 objetos, más de 50 países

Safe Stash reúne 48 objetos cotidianos con un compartimento oculto, fabricados y enviados desde España por HIGH HIDING, SL. Tenemos una tienda física y cada semana enviamos pedidos en cajas discretas y sin marcas a más de 50 países. La regla sigue siendo la misma que con aquella primera lata: si no supera una segunda mirada, no entra en el catálogo.

En lo que no cedemos

Cuatro requisitos que hay que cumplir

Si un producto falla en uno de ellos, no llega a la tienda. Nuestra idea de calidad se resume en estas cuatro líneas.

Supera una segunda mirada

La etiqueta, el acabado, el desgaste y las proporciones deben coincidir con el objeto real. Si parece una imitación, no sirve.

Pesa lo que debe

Una lata hueca se delata en cuanto alguien la levanta. Las nuestras están lastradas y selladas para que parezcan llenas al tenerlas en la mano.

Encaja en su entorno

Elegimos cada objeto porque ya tiene un lugar natural: una balda de la cocina, un armario del baño, una guantera o una caja de herramientas.

Decimos lo que no es

No son cajas fuertes certificadas. Funcionan pasando desapercibidas, no por ser impenetrables, y preferimos decírtelo antes de que compres.

Cuando tú quieras

Esconde a plena vista

48 objetos cotidianos con un compartimento oculto. Elige el lugar y tenemos el objeto que encaja en él.